Para comenzar la semana os queremos hablar de un problema a veces habitual en las psitácidas que recibimos en nuestros hospitales. Es el conocido como PICAJE o AUTOMUTILACIÓN DE PLUMAS.

El picaje es un desorden etológico basado en una conducta repetitiva, constante y sin función obvia, que consiste básicamente en arrancarse las plumas y en muchos casos automutilarse. Se trata sin duda de un desorden obsesivo
compulsivo. Es parte del acicalamiento de estas aves y es una conducta innata como respuesta a la estimulación de receptores de la piel que mandan información al sistema nervioso indicando que pluma o plumas están mal. El picaje también se activa por estrés o como respuesta a un entorno ambiental no estimulante (al igual que en humanos tenemos manías como comerse las uñas o los animales de zoológico tienen movimientos estereotipados por el aburrimiento).

Las causas de esta conducta son muchas y no son excluyentes, es decir pueden ser la suma de varias de ellas, aquí os hablamos de algunas de ellas:

-Causas genéticas o predisponentes
-Causas orgánicas: como son los parásitos externos: ácaros casi siempre… que generan prurito (picor), parásitos internos: que indirectamente provocan malnutrición. Malnutrición primaria (déficits o desequilibrios) o secundaria (problema derivado del aprendizaje cuando eran pollos), enfermedades de piel y plumas, intoxicación por metales, alergias, problemas endocrinos, neoplasias, enfermedades endocrinas (hipotiroidismo
principalmente) y hepáticas.
-Causas ambientales: alteraciones del fotoperíodo (horas de luz-oscuridad), alteraciones en la humedad y temperatura, ambientes irritantes (polvo, humo…), falta o exceso de baños de agua, falta de ejercicio, jaulas mal ubicadas etc.
-Causas comportamentales o malas experiencias, la más habitual es la impronta o emparejamiento con alguna de las personas con las que convive.

Hay que también observar bien a nuestras aves para saber si estamos ante un caso de automutilación (donde lo habitual es que les falten las plumas del pecho y patas, no así de la cabeza) o picaje mutuo (se da cuando conviven varias aves y unas se mutilan a otras) o si estamos ante un muda habitual del ave. El tratamiento del picaje tras su diagnóstico y tras conocer, si ha sido posible las causas que lo originaron, es un proceso largo y que requiere de un protocolo estricto. El tratamiento busca mejorar o eliminar las causas que tengan mayor presentación en cada caso concreto. De manera general: educación y soporte al propietario (para que no refuerce la conducta con su respuesta), enriquecimiento ambiental, tanto dentro de la jaula, como fuera y como su ubicación, establecer rutinas que aumenten su sociabilización, cuidar la dieta, que ésta sea equilibrada y de calidad, de acceso restringido en determinados momentos del día y ofrecida con métodos de enriquecimiento ambiental. Además suele ser necesario el uso de collares isabelinos para evitar el picaje, por lo que requerirá de nuestra atención y vigilancia estricta.

Si se añadiera tratamiento médico, habría que seguirlo con rectitud, los casos en el que el picaje requiere tratamientos farmacológicos suelen ser desordenes muy compulsivos y donde la automutilación va más allá de las plumas, pudiendo generar infecciones secundarias derivadas de heridas.

Os queremos dejar además a modo de resumen un capítulo de Veterinario Online que publicamos hace unos años, en el que nuestro veterinario Antonio Rodríguez nos explicaba de manera didáctica con una cacatúa el problema del picaje.

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