Hoy para acabar la semana os queremos seguir contando curiosidad del Reino Animal. Os habéis preguntado alguna vez porque ciertos animales tienen colores tan llamativos? Es muy habitual en artrópodos, anfibios y reptiles el uso de coloraciones llamativas, a esto se le llama APOSEMATISMO.

El aposematismo es casi siempre defensivo, buscando el reconocimiento como peligrosos por posibles depredadores. es habitual la presencia de colores rojos, naranjas o amarillos sobre fondos oscuros, los animales que portan estos colores son venenosos o entrañan algún peligro para sus depredadores, por lo que la evolución y la selección positiva por parte de los depredadores hacen que estos sean menos depredados. Muy habitual en ranitas flecha, que muestran su alta toxicidad gracias a sus llamativas coloraciones, tritones y salamandras también muestran su toxicidad con coloraciones aposemáticas. En anfibios, existe una postura defensiva que se añade en muchas especies a la coloración, es el conocido como “unken reflex”, donde las especies muestran su coloración abdominal dandose la vuelta o enseñando el abdomen (ranas Bombina y tritones).
Pongamos un ejemplo de manera resumida: un depredador va a atacar a una rana, ésta rana presenta colores rojos y amarillos, esto hace reaccionar al depredador en que posiblemente la rana presente esos colores como aviso de su veneno, el depredador desiste para evitar el posible envenenamiento y la rana sobrevive.

No siempre las señales son visuales: también existen avisos sonoros, como cantos de emergencia o los cascabeles de las serpientes. Lo que está claro es que para que las señales sean efectivas debe haber un conocimiento de su significado por el posible atacante, conocimiento éste que llega en forma de respuesta instintiva (heredada), o de reacción de evitación aprendida tras una mala experiencia. Debe existir la coevolución presa-depredador y aprendizaje.

Ante esta increíble herramienta de supervivencia surgen los engaños, es el conocido como Mimetismo Batesiano, en el que especies inofensivas “adoptan” el aspecto de otra peligrosa, ganando así cierta ventaja defensiva. Este proceso se ha ido seleccionando generación tras generación a lo largo de toda la evolución. El ejemplo más típico es de las serpientes inofensivas falsas corales que se asemejan a las de coral, muy venenosas.

La atracción, de alguna forma opuesta al aposematismo, es menos común en animales que en plantas. Algunos animales presentan rasgos que les sirven para atraer a sus presas, como ciertos peces abisales que agitan delante de su boca señuelos luminosos, o las tortugas aligátor (Macroclemys temminckii), que mueven la lengua con su boca abierta, lo que les permite atrapar peces que la confunden con un gusano.
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La tortuga caimán (Macrochelys temminckii), es una tortuga acuática de América, que realiza todo lo contrario al aposematismo, es decir mimetizarse y atraer a sus presas con un cebo a modo de lombriz en su boca. Dentro del hocico, esta tortuga posee en la punta de la lengua un apéndice vermiforme (que imita la forma de un gusano), con la finalidad de atraer peces. Para cazar se mantiene inmóvil en el fondo del agua con el hocico abierto, moviendo la lengua para atraer peces. Cuando uno de estos se acerca, cierra el hocico con gran velocidad y fuerza.Foto: arkive.orgImágenes integradas 7

Salamandra común, es la reina de los urodelos europeos. Muestra esta coloración para evitar que sus depredadores intenten comérsela. Su veneno no es muy fuerte y se concentra en pequeñas glandulas a lo largo del cuerpo y en las parótidas, cerca de la cabeza. Foto: David Herrero González
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Oophaga pumilio o rana flecha roja, en libertad. Presenta como casi todos los dendrobátidos colores llamativos que indican al depredador que no son una buena opción para comer debido a su toxicidad. Foto: Alberto Sánchez Vialas.
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Bombina variegata realizando el unken reflex y mostrando su coloración aposemática ventral. Foto: wikipedia.org
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Tritón de vientre de fuego (Hypselotriton orientalis), su parte aposemática es el vientre y le muestra a modo de defensa y comunicación. Foto: David Herrero González
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Ejemplar de falsa coral (Lampropeltis), colúbrido que imita a las corales (Micrurus) elápidos, con las que comparte distribución de manera natural en Sudamérica. Esta serpiente realiza mimetismo batesiano, es decir, una especie inofensiva que imita a una que no lo es para evitar su depredación.–

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